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“UNA MEDIACIÓN PARA RECUPERAR AL SER HUMANO”

Artículo de David Bustelo, mediador y representante de AIIEF

En sus orígenes la mediación fue aquello que todos los libros mencionaban: la devolución de la palabra, del poder sobre el conflicto a los actores. ¿Qué ha quedado de ello?

Creo que poco o muy poco. El peso de la obtención del acuerdo, de procurar “aliviar” a los Juzgados y de reemplazar esta actuación personal por una actuación pública dentro del concepto de prestación del servicio de Administración de Justicia van transformando a la mediación en conciliación. Alejando a los participantes del control de la misma y transformándolos en “partes” como se llama a los intervinientes en un proceso judicial.

Las leyes de mediación suelen nacer en interesantes proyectos que responden a este concepto de devolver a los participantes el control sobre sus conflictos pero que a medida que recorren el camino formal de su elaboración van siendo transformadas, en general por profesionales vinculados al derecho, en algo más de lo mismo.

Todos sabemos que el Sistema, que como Red que nos hemos ido dando para regular la convivencia, tiene una fuerte tendencia a ir neutralizando los cambios que la propia sociedad va generando en aras de principios que el tiempo demuestra que no son inmutables.

La igualdad es uno de estos ejemplos más claros. Todas las normas hablan de la igualdad, de los derechos de todos a ser iguales. Cuando se pasa a los hechos, formulaciones económicas que priorizan eficacia, eficiencia o rentabilidad aconsejan postergar la obtención de esa igualdad. Dicen: “Sería muy lindo poder dar a toda la población acceso a una educación igualitaria en calidad y oportunidad, pero luego no hay fondos suficientes para ello y hay que esperar a producir riqueza”. Como si la misma no existiera en sobrada medida para alcanzar estos objetivos. Pero la distribución desigual genera la disponibilidad desigual. No obstante se escribe en todas las constituciones este principio supremo de la igualdad.

Se produce además un efecto paradójico al confundir igualdad de derechos con igualdad sustancial. La característica de ser humano parlante hace que cada individuo sea único e irremplazable. Dice Jean-Claude Milner en “La política de las cosas” que “los seres hablantes son inconmensurables e insustituibles; esa inconmensurabilidad constituye la sustancia de sus libertades”.  El cuerpo, las vivencias, las emociones y por ende la personalidad nos hace únicos. Confundir igualdad de derechos con identidad nos convierte en objetos y por tanto reemplazables y sustituibles. Pero no me refiero solo como objeto de mano de obra sino que se nos va convenciendo que no necesitamos de nadie, que no hay interdependencia y que afectivamente también somos auto suficientes.

Poco a poco nos refugiamos en una coraza que nos impide sentir la angustia normal y legítima que genera la soledad. Llegamos a revertir la idea  de zoon político de Aristoteles y nos convertimos en zoon ermitaño sin necesidad de vivir  más  que  en nuestro piso de 4×4 y estar conectados a una Red de wifi y un cable de TV. Nos convencemos en base a bloquear sentimientos y emociones que esa es la vida normal. En ese momento hemos renunciado a ser distintos y nos identificamos con la mayoría y somos ya objetos perfectamente incrustables en una estadística, en un estudio científico y en una igualdad que permite que nos convirtamos en esa masa fácilmente gobernable. A partir de ese momento nos hemos adaptado y renunciamos a cuestionar lo que significa renunciar a nuestra libertad.

Aislados e insensibles, parece conmovernos dos días la foto del pequeño Elías en brazo de un policía    que   lo levanta de la playa, muerto al tratar de huir del horror de una guerra de la mano de sus padres. Después todo se olvida: y se agolpan los refugiados frente a vallas y alambrados, y continúan muriendo en el mar o a manos de las fuerzas de seguridad (seguridad de quien? Seguridad del gobierno de las cosas) y todos olvidamos que son seres humanos hablantes que son únicos y sufrientes.

Si la política de los seres hablantes consiste en que por medio de la palabra se garantice al menos la superivencia, estas muertes consentidas, provocadas y hasta diría auspiciadas muestran la inexistencia de la política. Cuando los seres humanos se vuelven objetos iguales y reemplazables no hace falta la política Esta ha sido eliminada por el silencio, el individualismo exacerbado y hasta por la muerte. Son solo estadísticas, motivo de noticias que  todos  olvidamos,  por estar fuera de la política  y sometidos al silencio.

Los tecnócratas, que gestionan y administran cosas (bienes, derechos, dinero, inversiones, rentabilidades, recursos, estadísticas, evaluaciones, etc.) no creen que los seres humanos puedan ser prioritarios, es decir tener capacidad de gobernar sobre “las cosas”. No, ellos son los iluminados que saben como las cosas deben gobernar a los hombres. La pobreza, miseria etc son, como se suele decir hoy en día, “daños colaterales no deseables pero inevitables”.

Volviendo a la Mediación, con esta misma idea no se cree realmente que los participantes puedan ellos mismos controlar y gestionar el conflicto.

Hemos sido formados en las Universidades a disponer del saber para ponerlo al servicio de nuestros clientes.  Es el profesional el que debe guiarles desde los valores y pautas objetivos que su disciplina le indica.

En mediación muchas veces,sin embargo,lo que ocurre es que el profesional sugiere o indica las soluciones  que entiende desde su propia perspectiva que son las adecuadas y correctas para obtener un acuerdo que evite ir a Tribunales que  considera socialmente perjudicial para ellas. Es tan absurdo que lleguemos al punto que se considere ineficaz y perjudicial el uso de la Administración de Justicia para gestionar los conflictos limitando la causa a exceso de expedientes, falta de recursos económicos, etc.  Por tanto, con este trasfondo cultural no cuestionado, cual es el saber en la persona Mediadora?  Lo veremos más adelante.

El cuestionamiento de todo el sistema de administración de Justicia no es motivo de este artículo pero dejo la inquietud :¿ no será que el modelo de Kelsen ha quedado fuera de época y lugar y no deberíamos volver a ver otras fuentes como Cossio y aquellos que piensan que el Derecho esta al servicio de la gente y no de las “cosas.”?

Las constituciones no son más que leyes supremas que se dan a si mismos los que detentan el poder en un momento determinado con efectos sobre todos los ciudadanos. Cuando sólo sirven para conservar ese poder se transforman en inamovibles, rígidas e inmutables. Al eliminarse la palabra del debate y la discusión, al imponerle silencio sobre ellas, desaparece la política. Y ya sabemos que cuando desaparece la política aparece la represión, el silencio y el dolor y como respuesta la rebelión, la movilización social primero pacifica y frente a la impotencia adquiere nuevas formas, pudiéndose llegar hasta la muerte “justificada” de la revolución armada o la guerra.

Por lo  tanto, para aquellos que pensamos que la mediación no  es una herramienta de adaptación a la subordinación de los participantes al profesional y a las estructuras normativas, sino como  una oportunidad para intentar ser lo más posible seres hablantes inconmensurables y por tanto libres y por tanto los dueños y responsables de  decisiones , es que compartimos estas lineas.

Dejar que sea la palabra de ellos la que se escuche y que la de la persona mediadora solo sirva para facilitar esta escucha.  Comprender la complejidad de la realidad, aceptando que  el mediador poco o nada puede aportar a la solución  es lo que da sentido a su escucha.   Es por eso que se desarrolló y se sigue considerando la mirada interdisciplinaria  para poder devolver a los participantes el protagonismo. Esto no quiere decir que la persona mediadora deba ser jurista, psicóloga, antropologa, ingeniera etc. Lo que hace falta es entender  que todos esos otros conocimientos, disciplinas y saberes existen, pero sobre todo que existen como factores que integran el discurso durante el proceso de mediación

No se me escapa que la complejidad psicológica del ser humano le exige a este empezar por hacerse responsable de si mismo y de sus “fantasmas ” para poder gestionar sus conflictos con los demás desde una perspectiva más global, pero esto  no puede imponerse.

Por eso la mediación  puede ser una herramienta eficaz de gestión y no de resolución, de conflictos puntuales.  Por medio de la apropiación del conflicto podrán tomar las decisiones que quieran en relación con él, en la medida que sea en base a decisiones informadas.

Esto es lo que debe plantear la persona mediadora a los participantes como único requisito.

No será la persona mediadora quien de la información sino que procurar la misma por los participantes sera:’! parte del proceso de apropiación del conflicto. No consentir que decisiones no informadas integren el eventual acuerdo o debate es responsabilidad de la persona mediadora. Hace al encuadre de la tarea.

El conflicto es de ellos y de ellos tendrán que nacer lo que quieren hacer con él. Nosotros, las personas mediadoras solo ofrecemos las condiciones para que esto sea posible. Nuestra formación no está centrada en saber la solución sino en facilitar aquello que en cada caso puede serles útil para tomar decisiones informadas.

Por lo tanto que habilidades esenciales debe desarrollar la persona mediadora para ejercer su trabajo?

Primero: escuchar lo que se dice en el encuentro y además escuchar lo que le pasa con lo que  se escucha.

Pero la escucha no se impone, Tengamos presente que para los participantes, el hablar de uno significa el silencio del otro. Es la palabra y el silencio. La imposición de normas de hacer hablar o callar por turnos no es útil. Es un silencio impuesto y esto no facilita la escucha. Todo lo contrario. Refuerza la necesidad de quedarse con lo que se quiere decir y no olvidarlo. Por eso es que se está más atento a lo que se quiere decir que a lo que se dice. Si no aparece la necesidad de escuchar no habrá escucha. Desde la necesidad de ser escuchados podrá surgir la legitimación de la palabra del otro.

Segundo. Aprender a renunciar a  emitir juicios de valor sobre lo que escucha. Lo importante es el valor que los participantes le dan a lo que dicen.

Tercero. Reconocer prejuicios personales.

Cuarto. Aprender a preguntar, no para verificar cuán inteligentes somos obteniendo respuestas que confirmen nuestras hipótesis, sino aquellas preguntas que pensamos que les pueden ser útiles para los intereses de ellos. Aquello que traen a la mediación por medio del lenguaje verbal y no verbal.

Quinto. Aprender a trabajar con personas y no con casos. Tener interés real, intelectual y emocional por los participantes.  No se trata de la empatia, pues nadie puede sentir como siente el otro.

Sexto. Respetar las formas de interacción existentes entre los participantes y solo si ellos concluyen que no les sirven ayudarles a reflexionar sobre un posible cambio.

Séptimo. Renunciar a poner normas antes de que surja la necesidad de las mismas para la persona mediadora o para los participantes. No me refiero a necesidades en abstracto dadas por algún modelo teórico. Hablo de necesidades concretas y específicas de quienes están en la sala.

Octavo. Nunca adelantarnos a los deseos de ellos. Hasta que no surge por parte de los participantes el interés o la expresión de algo no podemos inferirlo y traerlo como un dato cierto.

Noveno. Aprender a Legitimar/les/nos.

Décimo.  Finalmente y no por ello menos importante es la técnica de usar el rotafolio para que cumpla la función de facilitar la escucha entre los participantes, apartando la atención sobre la palabra de la persona mediadora  y  permitiendo el arropamiento de la crisis, la apropiación del conflicto y la legitimación.

Desde esta perspectiva la formación de la persona mediadora no se centra en técnicas ni habilidades, que son útiles,  sino  aptitudes que lleven a facilitar el cumplimiento de los objetivos descritos.

 

 

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Enlace para suscribirse a las Jornadas a través del portal EVENTOS JURÍDICOS:

http://www.eventosjuridicos.es/es/eventos/vii-jornadas-trabajando-en-pro-de-la-infancia-y-la-adolescencia/7136/

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DECÁLOGO PARA SER MEJOR ABOGADO DE FAMILIA DESDE LA PRESPECTIVA/VISION DE UN JUEZ DE FAMILIA

Lo primero que quiero dejar claro, es que este documento no debe ser tomado como algo negativo, una queja o reproche al buen hacer de los abogados de familia, sino como un punto de partida o reflexión de un juez de familia, que tras más de veinticinco años de profesión, ha ido viendo como mejorando algunos aspectos de la forma de actuar de los distintos profesionales que actuamos en los juzgados de familia, se podría mejorar la eficacia e imagen que hoy en día se tiene de La Administración de Justicia en la opinión pública. Por eso, este “decálogo”, que no dejan de ser meros consejos, de cómo se puede mejorar como abogado de familia, en día a día, realizado desde la prospectiva de un juez, debe ser completado por “un decálogo de cómo ser un buen juez de familia” realizado desde la perspectiva de un abogado de familia. Y una vez tengamos esos dos documentos, poder hacer un único documento, introduciendo al resto de profesionales, con el que verdaderamente podamos mejorar la administración de justicia en los procesos de familia.
mazo1

1.- El abogado debe tener presente que los hijos menores, son también sus clientes. No debemos olvidar, que las peticiones de medidas personales y económicas referidas a los menores, la hacen los progenitores, pero en calidad de ser sus representantes legales y por tanto para que sus condiciones de vida sigan siendo lo mejor posible, pese a que ellos hayan dejado de convivir.
2.- El proceso judicial, debe ser la última vía a la que acudir, para regular las consecuencias del cese de la convivencia. Al igual que en medicina, la cirugía es la última solución a la que acuden los médicos, el proceso judicial debe ser el ultimo eslabón en la cadena de posibles soluciones al conflicto. Se debe estudiar y acudir de forma escalonada a las distintas soluciones alternativas del conflicto que existen hoy en día. El iter natural que se debe seguir ante un conflicto de pareja seria: a.- dialogo entre los afectados, b.- dialogo entre los letrados, con intervención de los afectados, c.- mediación, d.- intento de acuerdo judicial y e.- procesos judicial contencioso, con su vista y sentencia. Es más fácil que se cumpla el acuerdo alcanzado por las partes, debidamente asesoradas y ayudadas, que la solución impuesta por una persona, el juez, que solo les conoce por los datos obrantes en el proceso, y que decidirá en función de la verdad formal que surja de los autos y no de la verdad material que solo ellos conocen al 100 %. No se debe entrar en sala, sin apurar al máximo las vías de diálogo e intentos de acuerdos extrajudiciales.
3.- Las demandas y contestaciones deben hacerse de forma sencilla, precisa y con plena identificación de las partes. El juez debe tener toda la información necesaria para adoptar las medidas que se le piden. Pero no se deben usar las demandas y contestaciones para hacer daño a la otra parte, sino para facilitar realmente la adopción de la mejor solución para ese conflicto concreto.
4.- Cada familia/ pareja es especial por lo tanto exige una dedicación especial y una forma de actuar especial. Cada procesos judicial, debe dar lugar a una solución a medida. Es como los sastres, que toman las medidas especificas de cada persona para hacerles un traja a medida y no utilizan por tanto modelos o medidas genéricas. La guarda y custodia compartida, es solo un punto de partida, que se debe adaptar a cada situación, si bien el tiempo que pasa con cada progenitor es de guarda y custodia y nunca visitas.
5.- Se deben presentar las demandas completas, con las copias, poderes y documentación que exige la ley. El presentarlas de forma incompleta, hace que los funcionarios tengan que hacer más resoluciones de mero trámite, con sus notificaciones, lo cual retrasa indebidamente la tramitación de ese asunto, y de rebote impide dedicar ese tiempo a la tramitación de otros asuntos. Por lo tanto ayudemos todos a agilizar y simplificar los trámites.
6.- La acción de estado civil, solo exige hoy en día acreditar el trascurso de un plazo. Por lo tanto se deben evitar alegaciones sobre culpabilidades o causas del cese de la convivencia, que no son ya necesarias y solo ayudan a enturbiar y complicar más aun las relaciones y dialogo entre las personas/progenitores en conflicto, lo cual sino causa ningún beneficio a los menores, y si muchos perjuicios.
7.- Los letrados no deben asumir como propio y personal el conflicto. Son asesores y deben conservar y mantener su objetividad, por lo que el otro letrado no es su enemigo. Junto con los fiscales, son colaboradores del juez, para lograr una buena administración de justicia
8.- A la hora de pedir y justificar cada medida, debe partirse de que son compartimentos estancos, lo cual facilitara en muchas ocasiones, sino soluciones o acuerdos globales si parciales. No vinculemos la guarda y custodia al uso de la vivienda, o los alimentos a la guarda y custodia, las comunicaciones al pago de los alimentos etc. Si tratamos cada una de las medidas por separado y de forma objetiva, sabiendo que en las referidas a los menores lo que debe primar es el interés del menor y en las otras la igualdad, compensación de desequilibrios, indemnizar etc., todos saldremos beneficiados. En los procesos de familia se debe tener en cuenta que lo que se rompe es la pareja, pero no la familia, los progenitores siguen siendo papa y mama; los hijos siguen teniendo derecho a estar con papa y mama y los hijos tienen derecho, si es posible, a seguir manteniendo el mismo nivel de vida que tenían antes de la crisis, ni mejor ni peor, igual.
9.- El concepto de cargas familiares es distinto del de alimentos y pensión compensatoria. La suma de estos dos no es igual a la contribución a las cargas familiares. La pensión compensatoria no es una carga familiar.
10.- Los alimentos, cuya misión es cubrir las necesidades y mantener el nivel de vida de los hijos, son una obligación de ambos progenitores, y nunca puede ser una herramienta para causar daños al otro o para generar un enriquecimiento injusto. A la hora de fijar los alimentos de los hijos se deben cumplir tres reglas: a) deben contribuir ambos progenitores a dichos alimentos, por eso sería bueno que, en la sentencia y los convenios, se fijase primero la cuantía global de esos alimentos y luego concretar la contribución década progenitor. Dentro de esa contribución esta el cuidado y dedicación personal hacia los mismos, b) debe guardarse una proporcionalidad entre las necesidades del hijo y disponibilidad de los progenitores. Lo primero a valorar son las necesidades y nivel de vida del menor, para sí es posible mantenérselo, pese al cese de convivencia de sus padres; hay que intentar que su nivel de vida, ni empeore ni mejore a causa de la separación o divorcio de sus padres, c) La pensión de alimentos, se fija para cubrir las necesidades del hijo, no para que también ayude a cubrir las necesidades del otro progenitor o para hacer un plan de ahorro o de pensiones; de ahí que quien paguen tiene derecho a solicitar rendir cuentas de cómo se gastan esos alimentos.

DECÁLOGO PARA SER MEJOR ABOGADO DE FAMILIA DESDE LA PRESPECTIVA/VISION DE UN JUEZ DE FAMILIA

Lo primero que quiero dejar claro, es que este documento no debe ser tomado como algo negativo, una queja o reproche al buen hacer de los abogados de familia, sino como un punto de partida o reflexión de un juez de familia, que tras más de veinticinco años de profesión, ha ido viendo como mejorando algunos aspectos de la forma de actuar de los distintos profesionales que actuamos en los juzgados de familia, se podría mejorar la eficacia e imagen que hoy en día se tiene de La Administración de Justicia en la opinión pública. Por eso, este “decálogo”, que no dejan de ser meros consejos, de cómo se puede mejorar como abogado de familia, en día a día, realizado desde la prospectiva de un juez, debe ser completado por “un decálogo de cómo ser un buen juez de familia” realizado desde la perspectiva de un abogado de familia. Y una vez tengamos esos dos documentos, poder hacer un único documento, introduciendo al resto de profesionales, con el que verdaderamente podamos mejorar la administración de justicia en los procesos de familia.
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1.- El abogado debe tener presente que los hijos menores, son también sus clientes. No debemos olvidar, que las peticiones de medidas personales y económicas referidas a los menores, la hacen los progenitores, pero en calidad de ser sus representantes legales y por tanto para que sus condiciones de vida sigan siendo lo mejor posible, pese a que ellos hayan dejado de convivir.
2.- El proceso judicial, debe ser la última vía a la que acudir, para regular las consecuencias del cese de la convivencia. Al igual que en medicina, la cirugía es la última solución a la que acuden los médicos, el proceso judicial debe ser el ultimo eslabón en la cadena de posibles soluciones al conflicto. Se debe estudiar y acudir de forma escalonada a las distintas soluciones alternativas del conflicto que existen hoy en día. El iter natural que se debe seguir ante un conflicto de pareja seria: a.- dialogo entre los afectados, b.- dialogo entre los letrados, con intervención de los afectados, c.- mediación, d.- intento de acuerdo judicial y e.- procesos judicial contencioso, con su vista y sentencia. Es más fácil que se cumpla el acuerdo alcanzado por las partes, debidamente asesoradas y ayudadas, que la solución impuesta por una persona, el juez, que solo les conoce por los datos obrantes en el proceso, y que decidirá en función de la verdad formal que surja de los autos y no de la verdad material que solo ellos conocen al 100 %. No se debe entrar en sala, sin apurar al máximo las vías de diálogo e intentos de acuerdos extrajudiciales.
3.- Las demandas y contestaciones deben hacerse de forma sencilla, precisa y con plena identificación de las partes. El juez debe tener toda la información necesaria para adoptar las medidas que se le piden. Pero no se deben usar las demandas y contestaciones para hacer daño a la otra parte, sino para facilitar realmente la adopción de la mejor solución para ese conflicto concreto.
4.- Cada familia/ pareja es especial por lo tanto exige una dedicación especial y una forma de actuar especial. Cada procesos judicial, debe dar lugar a una solución a medida. Es como los sastres, que toman las medidas especificas de cada persona para hacerles un traja a medida y no utilizan por tanto modelos o medidas genéricas. La guarda y custodia compartida, es solo un punto de partida, que se debe adaptar a cada situación, si bien el tiempo que pasa con cada progenitor es de guarda y custodia y nunca visitas.
5.- Se deben presentar las demandas completas, con las copias, poderes y documentación que exige la ley. El presentarlas de forma incompleta, hace que los funcionarios tengan que hacer más resoluciones de mero trámite, con sus notificaciones, lo cual retrasa indebidamente la tramitación de ese asunto, y de rebote impide dedicar ese tiempo a la tramitación de otros asuntos. Por lo tanto ayudemos todos a agilizar y simplificar los trámites.
6.- La acción de estado civil, solo exige hoy en día acreditar el trascurso de un plazo. Por lo tanto se deben evitar alegaciones sobre culpabilidades o causas del cese de la convivencia, que no son ya necesarias y solo ayudan a enturbiar y complicar más aun las relaciones y dialogo entre las personas/progenitores en conflicto, lo cual sino causa ningún beneficio a los menores, y si muchos perjuicios.
7.- Los letrados no deben asumir como propio y personal el conflicto. Son asesores y deben conservar y mantener su objetividad, por lo que el otro letrado no es su enemigo. Junto con los fiscales, son colaboradores del juez, para lograr una buena administración de justicia
8.- A la hora de pedir y justificar cada medida, debe partirse de que son compartimentos estancos, lo cual facilitara en muchas ocasiones, sino soluciones o acuerdos globales si parciales. No vinculemos la guarda y custodia al uso de la vivienda, o los alimentos a la guarda y custodia, las comunicaciones al pago de los alimentos etc. Si tratamos cada una de las medidas por separado y de forma objetiva, sabiendo que en las referidas a los menores lo que debe primar es el interés del menor y en las otras la igualdad, compensación de desequilibrios, indemnizar etc., todos saldremos beneficiados. En los procesos de familia se debe tener en cuenta que lo que se rompe es la pareja, pero no la familia, los progenitores siguen siendo papa y mama; los hijos siguen teniendo derecho a estar con papa y mama y los hijos tienen derecho, si es posible, a seguir manteniendo el mismo nivel de vida que tenían antes de la crisis, ni mejor ni peor, igual.
9.- El concepto de cargas familiares es distinto del de alimentos y pensión compensatoria. La suma de estos dos no es igual a la contribución a las cargas familiares. La pensión compensatoria no es una carga familiar.
10.- Los alimentos, cuya misión es cubrir las necesidades y mantener el nivel de vida de los hijos, son una obligación de ambos progenitores, y nunca puede ser una herramienta para causar daños al otro o para generar un enriquecimiento injusto. A la hora de fijar los alimentos de los hijos se deben cumplir tres reglas: a) deben contribuir ambos progenitores a dichos alimentos, por eso sería bueno que, en la sentencia y los convenios, se fijase primero la cuantía global de esos alimentos y luego concretar la contribución década progenitor. Dentro de esa contribución esta el cuidado y dedicación personal hacia los mismos, b) debe guardarse una proporcionalidad entre las necesidades del hijo y disponibilidad de los progenitores. Lo primero a valorar son las necesidades y nivel de vida del menor, para sí es posible mantenérselo, pese al cese de convivencia de sus padres; hay que intentar que su nivel de vida, ni empeore ni mejore a causa de la separación o divorcio de sus padres, c) La pensión de alimentos, se fija para cubrir las necesidades del hijo, no para que también ayude a cubrir las necesidades del otro progenitor o para hacer un plan de ahorro o de pensiones; de ahí que quien paguen tiene derecho a solicitar rendir cuentas de cómo se gastan esos alimentos.

GERARDO RODRIGUEZ ACOSTA

Entrevista a Gerardo Rodríguez-Acosta

Diálogos de Actualidad ha entrevistado a Gerardo Rodríguez-Acosta, Presidente de EMIN, que ha explicado los puntos más importantes que la Asociación persigue y ha anunciado a celebración de las VII Jornadas en Pro de la Infancia y la Adolescencia el próximo 12 de junio en Madrid.

Si quereís leer la entrevista completa, pulsad el siguiente link: https://goo.gl/0Ff0bJ

GERARDO RODRIGUEZ ACOSTA

Entrevista a Gerardo Rodríguez-Acosta

Diálogos de Actualidad ha entrevistado a Gerardo Rodríguez-Acosta, Presidente de EMIN, que ha explicado los puntos más importantes que la Asociación persigue y ha anunciado a celebración de las VII Jornadas en Pro de la Infancia y la Adolescencia el próximo 12 de junio en Madrid.

Si quereís leer la entrevista completa, pulsad el siguiente link: https://goo.gl/0Ff0bJ