¿QUÉ SUCEDE CON LA PATRIA POTESTAD CUANDO EL PADRE ESTÁ EN PRISIÓN?

Queremos compartir con vosotros un interesante artículo de la abogada Gema Cornejo que, desgraciadamente, no es tan inusual. ¿Qué ocurre si el padre o la madre de mi hijo se encuentran en prisión?

Esta abogada de familia responde en su artículo a ésta y otras muchas cuestiones. Podéis verlo en el siguiente enlace:

http://confilegal.com/20160627-sucede-la-patria-potestad-cuando-padre-esta-prision/

LA EXPERIENCIA DE UNA ABOGADA EN LOS JUZGADOS DE FAMILIA ALEMANES

Nuestra querida compañera Isabel Winkels publicó recientemente en el portal jurídico Confilegal un artículo muy interesante, una perspectiva diferente del Derecho de Familia: La perspectiva alemana.

Hay ciertos aspectos muy diferentes a nuestro país, por lo que os animamos a leer y aprender un poco más de cómo abordan nuestros colegas europeos ciertos problemas y cuestiones.

http://confilegal.com/20160711-asi-funcionan-los-juzgados-familia-alemanes/

ESCUELA DE PADRES, DE MARIOLA HERNÁNDEZ QUESADA

Nuestra compañera Mariola H. Quesada, Vocal de CEMIN, es abogada y coach.

Es fundamental, tal y como recoge este artículo” no mezclar los problemas de conyugalidad de las cuestiones de parentalidad”

Se hace necesario crear conciencia sobre el nivel de vulnerabilidad que alcanzan los hijos, especialmente los menores, tras la crisis de pareja de sus padres si estos y su entorno no tienen actitud ni generan un ambiente en el que se facilite a los hijos un “escenario confortable” en el que la adaptación a la nueva situación sea lo menos traumática posible.

“Antes de la crisis matrimonial, es responsabilidad de los padres velar por el bienestar psico-afectivo y la estabilidad emocional de sus hijos”

Los padres deben esforzarse en distinguir y no mezclar sus “problemas de conyugalidad” de “las cuestiones de parentalidad” referidas a la vida de los hijos. Evidentemente, no se puede negar el impacto que la separación o divorcio de los padres causa en la estabilidad emocional de los hijos, especialmente de los más pequeños pero, no olvidemos, que la incidencia, mayor o menor, de ese impacto solo depende de sus progenitores.

En los momentos previos a la crisis matrimonial, durante el proceso de separación o divorcio y en los posteriores a la ruptura (nueva vida de los hijos con el progenitor custodio y nueva vida del no custodio y posibles futuras parejas), es responsabilidad de los padres velar por el bienestar psico-afectivo y la estabilidad emocional de sus hijos, es decir, priorizar y procurar el mantenimiento de ese “escenario confortable” para que, especialmente los menores, se vayan adaptando a la nueva situación y entiendan que sus padres “se han separado entre ellos, no de ellos”.

Se hace necesario valorar la ratio coste/beneficio de posturas intransigentes con el otro progenitor por el desgaste físico, emocional y económico que ello conlleva y el impacto negativo que sobre la vida de los menores produce. Se trata de que ambos progenitores ejerzan de padres de forma conjunta y no como si los hijos fueran “propiedad exclusiva” de uno de ellos.

“Hay que procurar no utilizar la inocencia y bondad de los niños para fines personales”

La ESCUELA DE PADRES debería ser un espacio en el que, además de aprender a ejercer como padres mientras que la familia está felizmente unida, se aprenda a seguir siendo padres después de la crisis matrimonial e independientemente de la vida en solitario o de pareja que cada uno pueda tener en el futuro. Esto significa que, además de velar por el cuidado y bienestar de los hijos comunes, hay que procurar no utilizar su inocencia y bondad para fines personales, fomentar el cariño tanto a la familia propia como a la del otro progenitor, ejercer de madres o padres pensando en el futuro de los hijos y en la gran responsabilidad que tenemos en nuestras manos. Así, además de aprender a gestionar la adversidad de una nueva vida en solitario o con los hijos sin la pareja, también sería útil fomentar el auto-conocimiento de los progenitores y para canalizar su nueva vida de la forma menos traumática para los hijos. Por ejemplo, cuándo y cómo presentar a la nueva pareja, cómo gestionar los momentos en común del no custodio con sus hijos (cocinar, cuidado diario, estudios, ocio, etc.), cómo gestionar las opiniones de los amigos “expertos en divorcios”, padres o compañeros de trabajo que opinan sobre nuestra vida, etc…

La escuela podría enseñar a “hablar a otros y hablarnos” de forma diferente, porque el lenguaje genera acción  y no es lo mismo decir “mis hijos” que “nuestros hijos”.

El interés superior de los menores es el de su estabilidad psico- emocional y afectiva y esto es algo tan frágil que debe ser tratado como si de una pieza de fino cristal se tratara: cuidándola siempre, manteniéndola limpia, dándole brillo e interactuando de forma que genere un sonido dulce para los oídos. Los hijos deben ser una prioridad, sin que por ello dejemos de cuidarnos y pensar en nosotros, porque de nuestra estabilidad psicológica y emocional depende también su crecimiento personal; debemos cuidarlos por encima de crisis o problemas de pareja, sacarles “brillo”, es decir, ver, reconocer y fomentar su talento y todo lo bueno que tienen y, finalmente, hablarles y oírles de forma activa, ayudarles a ser la “mejor versión de sí mismos”. Hijos que, cuando pasen años después de la separación de sus padres y se hagan mayores, sean capaces de decirles: “ PAPA, MAMA: GRACIAS POR HABERLO HECHO TAN BIEN”.    

 

ESPECIALIZACIÓN EN DERECHO DE FAMILIA, DE ISABEL WINKELS

En este artículo de nuestra compañera Isabel Winkels, abogada especializada en Derecho de Familia y Vocal de EMIN, se plantea una cuestión que muchos abogados especializados en la materia debaten constantemente; La necesidad de una especialización de los Juzgados de Familia.

Cuando hablamos de crisis familiares, hablamos de INFANCIA, menores de edad cuya necesaria protección es objeto de cientos de leyes, ponencias y trabajos. Una sentencia equivocada y/o tardía, condiciona la vida futura de un niño, que se ve innecesariamente expuesto a las tensiones que sus padres son incapaces de evitar, sin que nadie les proteja. Y debería resultar innecesario constatar que, cuanto más tarde en resolverse un procedimiento contencioso, mayor es el daño que se les genera.

Pero desgraciadamente, hay juzgados que tardan hasta dos años en dictar sentencia con la que se pone fin al calvario de muchos menores, y ello porque no cuentan con Equipos Psicosociales adscritos, porque no cuentan con un fiscal presente, y porque los jueces carecen de una formación adecuada para dictar sentencias de calidad, que valoren las circunstancias familiares desde un prisma multidisciplinar. Ello lleva a concluir que la decisión de especializar juzgados resulta imprescindible para minimizar los efectos de esta conflictividad: según datos del CGPJ, en Castilla La Mancha hay un único juzgado de Familia especializado, y la duración media de tramitación de los asuntos es de 12,8 meses, mientras que en Asturias, que cuenta con 4, es de 5,2 meses. La ecuación es clara: a mayor especialización, menor tiempo de tramitación, y además, con resoluciones de calidad.

“Muchas controversias pueden ser resueltas en una buena exploración, pero para ello, jueces y fiscales deben dominar herramientas que les permitan averiguar la verdad”

Porque la coordinación de un equipo de expertos especializados resulta esencial para activar la necesaria protección de los menores de edad; en las VII Jornadas de EMIN “TRABAJANDO EN PRO DE LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA”, celebradas el pasado día 12 de junio en la sede de Caixa Forum de Madrid, el pediatra social D. José Antonio Díaz-Huertas destacaba en su conferencia sobre “El menor de edad en el Juzgado” que “todos los profesionales que trabajan con niños deben recibir una formación multidisciplinar”. Incidía en la necesidad de crear un marco  de referencia común que facilite la comunicación y coordinación de todos ellos, y añadía, en el contexto propio de la ponencia algo que, aún pudiendo resultar básico, no lo es en absoluto: “los jueces tienen que aprender “a hablar” con los menores en las exploraciones judiciales”.

Y ello porque no todos los asuntos han de ser derivados al Equipo Psicosocial, como destacó el Magistrado de Familia D. Juan Pablo González del Pozo; muchas controversias –especialmente aquellas en las que se ven afectados menores a partir de unos 12 años- pueden ser resueltas en una buena exploración, pero para ello, jueces y fiscales deben dominar herramientas que les permitan averiguar la verdad de lo que sucede en cada familia, al margen de lo que expresen padre y madre.

Y es que esa capacidad no se tiene de manera innata, debe ser adquirida, y los jueces y fiscales que se dedican a familia deben aprender técnicas para escuchar a los menores, interpretar sus silencios o sus gestos, entablar un diálogo relajante con ellos que les permita abrir un canal de comunicación, obteniendo así información suficiente para que su interés, superior siempre al de sus padres, pueda ser debidamente protegido.

Y en aquellos casos de menores demasiado pequeños, debe entrar el Equipo a hacer su valoración; y resulta esencial que esté integrado por profesionales a los que se les exija especialización en clínica (he tenido valoraciones familiares hechas por psicólogos especializados en RRHH, o en deporte de alto rendimiento, con un resultado devastador), y sepan “desenmascarar” al progenitor que les acude perfectamente “preparado” para pasar los test y las entrevistas.

La petición de especializar los juzgados de familia es clamorosa: abogados de familia, jueces de familia, el propio Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, D. Francisco Javier Vieira Morante -que ha formulado una petición en este sentido al Ministro de Justicia-, fiscales, incluso la Defensora del Pueblo a principios de año, están reclamando que con carácter urgente se amplíe el número de juzgados de familia, que éstos atiendan los asuntos de familia con carácter exclusivo y excluyente, y que se regule la necesaria especialización de sus titulares. Hay actualmente 103 juzgados de Familia -repartidos en 35 capitales de provincia y 12 ciudades importantes-, que en el primer trimestre de 2015, tenían 66.565 asuntos en trámite. En contraste, los 483 juzgados de Violencia sobre la Mujer, tenían en el mismo periodo 11.118 asuntos en trámite. ¿No es clamorosa la diferencia? Hubo voluntad política de crear los juzgados de violencia en un tiempo record el año 2005, especializando a sus titulares. Es imperativo hacer lo mismo con los de Familia, duplicando su número actual.

Esgrimen los opuestos a esta especialización argumentos en pro de una justicia de cercanía. Pero ¿qué pensamos que preferirán los ciudadanos, un juzgado al lado de casa, que tarde una media de 12.5 meses en resolver su divorcio, u otro más alejado, pero que tarde 5 meses, y con profesionales capacitados?

No lo dilatemos más. Por el bien de nuestros niños.

EL COORDINADOR DE LA PARENTALIDAD

 

Artículo publicado por: Mercedes García-Vilanova Comas, Secretario General de EMIN

En España, al menos, el 12 % de las rupturas de pareja con hijos son extremadamente conflictivas y, en la mayoría de los casos, los problemas vienen derivados de los incumplimientos de custodia,  régimen de relaciones con los hijos y cuestiones relativas a la patria potestad. Cuantos profesionales vinculados al mundo judicial viven con impotencia estas situaciones encontrando como única solución infinitos procedimientos de ejecución de sentencia, la mayoría por cuestiones de poca transcendencia, que se acumulan en los juzgados en interminables expedientes. Padres incapaces de ponerse de acuerdo en cuestiones como la hora de recogida de los hijos, el pago de unos libros, los repartos de las vacaciones, quien custodia los DNI de los hijos y demás cuestiones domésticas. Padres que están utilizando el sistema judicial para resolver su conflicto personal. Padres que, en la mayor parte de las ocasiones, no necesitan una solución judicial, y que el resultado que obtienen, desgraciadamente, es aumentar todavía mas el coste económico y emocional de su ruptura. Y, en definitiva, niños con problemas psicológicos derivados principalmente del conflicto abierto entre sus padres.

En esta coyuntura, común a todos los países del mundo occidental, surge la figura del Coordinador de la Parentalidad, también llamado simplemente Coordinador Parental. Encontramos antecedentes hace más de 25 años en Estados Unidos en la figura de los “Special Masters”, y su desarrollo posterior en otros países, con figuras similares, ha puesto de manifiesto que es un modelo positivo y resolutivo para reducir la conflictividad familiar en el ámbito judicial.

La AFCC (Asociation of Families and Conciliation Courts) define la Coordinación de Parentalidad como “un proceso alternativo de resolución de disputas centrado en el niño, en el que un profesional de la salud mental o del ámbito judicial con formación y experiencia en mediación, asiste a padres con alta conflictividad a implementar su plan de parentalidad”.

El Coordinador de la Parentalidad se designa por resolución judicial -aunque nada impediría que los propios padres lo hicieran- en la que se expresan detalladamente sus funciones. En la primera reunión, los padres y el Coordinador firman un “contrato de coordinación de parentalidad” en el que se detalla, entre otros, como va a ser su relación, el tipo de conflictos que podrán debatir, la duración, los honorarios y la capacidad del Coordinador para tomar decisiones cuando los progenitores no se pongan de acuerdo en algún aspecto concreto. Les ayudará, por ejemplo, en la organización del reparto vacacional, en las cuestiones escolares, en temas de disciplina, en la elección de actividades extraescolares, en la distribución de los tiempos de estancia, en los horarios de entrega y recogida, en la forma de comunicar con sus hijos y, en ocasiones, si así lo han decidido, resolverá algunas cuestiones sin necesidad de intervención judicial.

No realiza funciones de terapeuta, ni de psicólogo, ni de abogado. No es un “coach”. Tampoco podemos equipararlo a un mediador, aunque utilice sus técnicas. Es el Coordinador de la Parentalidad que se erige como figura independiente en el ámbito del conflicto familiar.

En la actualidad se desarrolla un programa piloto en Cataluña en la que se están formando Coordinadores de Parentalidad para ayudar a familias en conflicto, y confiemos en que pronto se extienda la experiencia a todas las Comunidades. El sistema judicial lo agradecerá. Los profesionales que colaboramos con el sistema y las familias también.

Y los niños, que son los grandes olvidados del sistema, los que mas.

LA MEDIACIÓN: ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DEL PROCESO

Artículo publicado por Gerardo Rodríguez-Acosta, presidente de la Confederación por el Mejor Interés del Menor

Nuestro ordenamiento jurídico presenta una rigidez poco compatible con la necesaria flexibilidad del derecho de familia. El legislador intenta introducir la figura de la mediación pero lo hace, no de forma sistemática y coordinada con el texto jurídico sino como un adenda o complemento secundario que no queda más remedio que introducir.

Como reconoce la Directiva 2008/52/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 21 de mayo de 2.008 sobre ciertos aspectos de la mediación en asuntos civiles y mercantiles, «Los Estados deberán reconocer la autonomía de la mediación y la posibilidad de que está haya tenido lugar antes, durante o después de un proceso judicial»

ANTES

Está absolutamente comprobado que cuando la pareja en conflicto acude a mediación antes de contactar con abogados, resulta más fácil llegar a acuerdos, pues el nivel de conflicto sigue siendo tolerable y manejable sin la intervención de agentes externos.

Para ello, se antoja imprescindible que exista, desde los Servicios Sociales, Servicios Sanitarios y Servicios Pedagógicos, la figura de Coordinación, que desde EMIN cada día defendemos, encargada de orientar a cada persona hacia el ente que mejor se adapte a sus necesidades, bien sea terapia familiar, cuando la pareja tiene todavía solución o se trata de una simple crisis, bien sea el apoyo psicológico o incluso psiquiátrico, si la medida lo requiere, bien sea Mediación familiar para transitar la ruptura desde los necesidades del grupo familiar y no los intereses de cada individuo.

En el derecho de Familia Francés, el Juez de Familia puede invitar a las partes a que, antes de contactar con sus abogados, acudan a mediación y una vez iniciado el proceso contencioso, existen varias fases o momentos donde de nuevo el Juez o cualquiera de las partes puede recomendar acudir a Mediación.

 


DURANTE
Ya son cada vez más los Juzgados de familia que utilizan la mediación intrajudicial. Algunos Juzgados acompañan a la resolución que fija fecha para la vista, la posibilidad de acudir a la primera entrevista de mediación con anterioridad y poder solicitar la suspensión de la vista para el caso de continuar en sucesivas entrevistas.
Respecto de esta mediación durante el proceso judicial, resulta vital que los mediadores a los que se remitan los mediados sean personas realmente formadas y con experiencia. Por falta de recursos, cada día se aprecia esta falta de formación y experiencia que suele traducirse en fracasos constantes. Desde EMIN defendemos por la calidad.

EMIN defiende la voluntariedad en la mediación, pero la obligatoriedad a la hora de acudir a la primera entrevista, para fomentar en los ciudadanos el conocimiento de la mediación como método alternativo en la resolución de conflictos.
En los 3 Juzgados de familia de Málaga lo han solucionado estando el Servicio de Mediación presente en la propia vista de Medidas o principal y si las partes autorizan la explicación por parte de los mediadores, estos, con ayuda de medios audiovisuales explican brevemente en qué consiste la mediación, para que, en presencia del Magistrado, expresen si desean o no hacer uso de este medio alternativo.
En Cataluña, la exposición de motivos de la LMPDC utiliza la expresión de “relaciones dinámicas entre la mediación y el proceso judicial”. Que las relaciones entre mediación y proceso sean “dinámicas” significa: que ambas instituciones son complementarias y no puramente alternativas, optativas o mutuamente excluyentes y que ambos recursos conflictuales pueden yuxtaponerse en el tiempo o utilizarse de manera lineal, combinada o cíclica.
Y a nivel europeo, el artículo 1.1 de la Directiva 2008/52/CE dispone que «El objetivo de la presente Directiva es facilitar el acceso a modalidades alternativas de solución de conflictos y fomentar la resolución amistosa de litigios promoviendo el uso de la mediación y asegurando una relación equilibrada entre la mediación y el proceso judicial».
Se debe insistir acerca de que los Magistrados, en los procesos de familia, reiteren a las partes una y otra vez la vía de la mediación como mejor opción que su propia resolución y a los letrados las ventajas y sinergias positivas de alcanzar un acuerdo personalizado, dado que son los propios mediados los que llegan a cerrar “su propio acuerdo” y no un tercero ajeno a su problemática.

 

DESPUÉS
Si trabajamos en una cultura basada en el dialogo y no en la contienda, acaba resultando más útil y económico acudir al mismo Centro donde las partes cerraron el acuerdo de mediación para limar pequeños desajustes, que de no afrontarlos inmediatamente, se convierten en inabordables y se evita utilizar la vía de las ejecuciones judiciales que resultan inacabables y desde luego, mucho más costosas.

“UNA MEDIACIÓN PARA RECUPERAR AL SER HUMANO”

Artículo de David Bustelo, mediador y representante de AIIEF

En sus orígenes la mediación fue aquello que todos los libros mencionaban: la devolución de la palabra, del poder sobre el conflicto a los actores. ¿Qué ha quedado de ello?

Creo que poco o muy poco. El peso de la obtención del acuerdo, de procurar “aliviar” a los Juzgados y de reemplazar esta actuación personal por una actuación pública dentro del concepto de prestación del servicio de Administración de Justicia van transformando a la mediación en conciliación. Alejando a los participantes del control de la misma y transformándolos en “partes” como se llama a los intervinientes en un proceso judicial.

Las leyes de mediación suelen nacer en interesantes proyectos que responden a este concepto de devolver a los participantes el control sobre sus conflictos pero que a medida que recorren el camino formal de su elaboración van siendo transformadas, en general por profesionales vinculados al derecho, en algo más de lo mismo.

Todos sabemos que el Sistema, que como Red que nos hemos ido dando para regular la convivencia, tiene una fuerte tendencia a ir neutralizando los cambios que la propia sociedad va generando en aras de principios que el tiempo demuestra que no son inmutables.

La igualdad es uno de estos ejemplos más claros. Todas las normas hablan de la igualdad, de los derechos de todos a ser iguales. Cuando se pasa a los hechos, formulaciones económicas que priorizan eficacia, eficiencia o rentabilidad aconsejan postergar la obtención de esa igualdad. Dicen: “Sería muy lindo poder dar a toda la población acceso a una educación igualitaria en calidad y oportunidad, pero luego no hay fondos suficientes para ello y hay que esperar a producir riqueza”. Como si la misma no existiera en sobrada medida para alcanzar estos objetivos. Pero la distribución desigual genera la disponibilidad desigual. No obstante se escribe en todas las constituciones este principio supremo de la igualdad.

Se produce además un efecto paradójico al confundir igualdad de derechos con igualdad sustancial. La característica de ser humano parlante hace que cada individuo sea único e irremplazable. Dice Jean-Claude Milner en “La política de las cosas” que “los seres hablantes son inconmensurables e insustituibles; esa inconmensurabilidad constituye la sustancia de sus libertades”.  El cuerpo, las vivencias, las emociones y por ende la personalidad nos hace únicos. Confundir igualdad de derechos con identidad nos convierte en objetos y por tanto reemplazables y sustituibles. Pero no me refiero solo como objeto de mano de obra sino que se nos va convenciendo que no necesitamos de nadie, que no hay interdependencia y que afectivamente también somos auto suficientes.

Poco a poco nos refugiamos en una coraza que nos impide sentir la angustia normal y legítima que genera la soledad. Llegamos a revertir la idea  de zoon político de Aristoteles y nos convertimos en zoon ermitaño sin necesidad de vivir  más  que  en nuestro piso de 4×4 y estar conectados a una Red de wifi y un cable de TV. Nos convencemos en base a bloquear sentimientos y emociones que esa es la vida normal. En ese momento hemos renunciado a ser distintos y nos identificamos con la mayoría y somos ya objetos perfectamente incrustables en una estadística, en un estudio científico y en una igualdad que permite que nos convirtamos en esa masa fácilmente gobernable. A partir de ese momento nos hemos adaptado y renunciamos a cuestionar lo que significa renunciar a nuestra libertad.

Aislados e insensibles, parece conmovernos dos días la foto del pequeño Elías en brazo de un policía    que   lo levanta de la playa, muerto al tratar de huir del horror de una guerra de la mano de sus padres. Después todo se olvida: y se agolpan los refugiados frente a vallas y alambrados, y continúan muriendo en el mar o a manos de las fuerzas de seguridad (seguridad de quien? Seguridad del gobierno de las cosas) y todos olvidamos que son seres humanos hablantes que son únicos y sufrientes.

Si la política de los seres hablantes consiste en que por medio de la palabra se garantice al menos la superivencia, estas muertes consentidas, provocadas y hasta diría auspiciadas muestran la inexistencia de la política. Cuando los seres humanos se vuelven objetos iguales y reemplazables no hace falta la política Esta ha sido eliminada por el silencio, el individualismo exacerbado y hasta por la muerte. Son solo estadísticas, motivo de noticias que  todos  olvidamos,  por estar fuera de la política  y sometidos al silencio.

Los tecnócratas, que gestionan y administran cosas (bienes, derechos, dinero, inversiones, rentabilidades, recursos, estadísticas, evaluaciones, etc.) no creen que los seres humanos puedan ser prioritarios, es decir tener capacidad de gobernar sobre “las cosas”. No, ellos son los iluminados que saben como las cosas deben gobernar a los hombres. La pobreza, miseria etc son, como se suele decir hoy en día, “daños colaterales no deseables pero inevitables”.

Volviendo a la Mediación, con esta misma idea no se cree realmente que los participantes puedan ellos mismos controlar y gestionar el conflicto.

Hemos sido formados en las Universidades a disponer del saber para ponerlo al servicio de nuestros clientes.  Es el profesional el que debe guiarles desde los valores y pautas objetivos que su disciplina le indica.

En mediación muchas veces,sin embargo,lo que ocurre es que el profesional sugiere o indica las soluciones  que entiende desde su propia perspectiva que son las adecuadas y correctas para obtener un acuerdo que evite ir a Tribunales que  considera socialmente perjudicial para ellas. Es tan absurdo que lleguemos al punto que se considere ineficaz y perjudicial el uso de la Administración de Justicia para gestionar los conflictos limitando la causa a exceso de expedientes, falta de recursos económicos, etc.  Por tanto, con este trasfondo cultural no cuestionado, cual es el saber en la persona Mediadora?  Lo veremos más adelante.

El cuestionamiento de todo el sistema de administración de Justicia no es motivo de este artículo pero dejo la inquietud :¿ no será que el modelo de Kelsen ha quedado fuera de época y lugar y no deberíamos volver a ver otras fuentes como Cossio y aquellos que piensan que el Derecho esta al servicio de la gente y no de las “cosas.”?

Las constituciones no son más que leyes supremas que se dan a si mismos los que detentan el poder en un momento determinado con efectos sobre todos los ciudadanos. Cuando sólo sirven para conservar ese poder se transforman en inamovibles, rígidas e inmutables. Al eliminarse la palabra del debate y la discusión, al imponerle silencio sobre ellas, desaparece la política. Y ya sabemos que cuando desaparece la política aparece la represión, el silencio y el dolor y como respuesta la rebelión, la movilización social primero pacifica y frente a la impotencia adquiere nuevas formas, pudiéndose llegar hasta la muerte “justificada” de la revolución armada o la guerra.

Por lo  tanto, para aquellos que pensamos que la mediación no  es una herramienta de adaptación a la subordinación de los participantes al profesional y a las estructuras normativas, sino como  una oportunidad para intentar ser lo más posible seres hablantes inconmensurables y por tanto libres y por tanto los dueños y responsables de  decisiones , es que compartimos estas lineas.

Dejar que sea la palabra de ellos la que se escuche y que la de la persona mediadora solo sirva para facilitar esta escucha.  Comprender la complejidad de la realidad, aceptando que  el mediador poco o nada puede aportar a la solución  es lo que da sentido a su escucha.   Es por eso que se desarrolló y se sigue considerando la mirada interdisciplinaria  para poder devolver a los participantes el protagonismo. Esto no quiere decir que la persona mediadora deba ser jurista, psicóloga, antropologa, ingeniera etc. Lo que hace falta es entender  que todos esos otros conocimientos, disciplinas y saberes existen, pero sobre todo que existen como factores que integran el discurso durante el proceso de mediación

No se me escapa que la complejidad psicológica del ser humano le exige a este empezar por hacerse responsable de si mismo y de sus “fantasmas ” para poder gestionar sus conflictos con los demás desde una perspectiva más global, pero esto  no puede imponerse.

Por eso la mediación  puede ser una herramienta eficaz de gestión y no de resolución, de conflictos puntuales.  Por medio de la apropiación del conflicto podrán tomar las decisiones que quieran en relación con él, en la medida que sea en base a decisiones informadas.

Esto es lo que debe plantear la persona mediadora a los participantes como único requisito.

No será la persona mediadora quien de la información sino que procurar la misma por los participantes sera:’! parte del proceso de apropiación del conflicto. No consentir que decisiones no informadas integren el eventual acuerdo o debate es responsabilidad de la persona mediadora. Hace al encuadre de la tarea.

El conflicto es de ellos y de ellos tendrán que nacer lo que quieren hacer con él. Nosotros, las personas mediadoras solo ofrecemos las condiciones para que esto sea posible. Nuestra formación no está centrada en saber la solución sino en facilitar aquello que en cada caso puede serles útil para tomar decisiones informadas.

Por lo tanto que habilidades esenciales debe desarrollar la persona mediadora para ejercer su trabajo?

Primero: escuchar lo que se dice en el encuentro y además escuchar lo que le pasa con lo que  se escucha.

Pero la escucha no se impone, Tengamos presente que para los participantes, el hablar de uno significa el silencio del otro. Es la palabra y el silencio. La imposición de normas de hacer hablar o callar por turnos no es útil. Es un silencio impuesto y esto no facilita la escucha. Todo lo contrario. Refuerza la necesidad de quedarse con lo que se quiere decir y no olvidarlo. Por eso es que se está más atento a lo que se quiere decir que a lo que se dice. Si no aparece la necesidad de escuchar no habrá escucha. Desde la necesidad de ser escuchados podrá surgir la legitimación de la palabra del otro.

Segundo. Aprender a renunciar a  emitir juicios de valor sobre lo que escucha. Lo importante es el valor que los participantes le dan a lo que dicen.

Tercero. Reconocer prejuicios personales.

Cuarto. Aprender a preguntar, no para verificar cuán inteligentes somos obteniendo respuestas que confirmen nuestras hipótesis, sino aquellas preguntas que pensamos que les pueden ser útiles para los intereses de ellos. Aquello que traen a la mediación por medio del lenguaje verbal y no verbal.

Quinto. Aprender a trabajar con personas y no con casos. Tener interés real, intelectual y emocional por los participantes.  No se trata de la empatia, pues nadie puede sentir como siente el otro.

Sexto. Respetar las formas de interacción existentes entre los participantes y solo si ellos concluyen que no les sirven ayudarles a reflexionar sobre un posible cambio.

Séptimo. Renunciar a poner normas antes de que surja la necesidad de las mismas para la persona mediadora o para los participantes. No me refiero a necesidades en abstracto dadas por algún modelo teórico. Hablo de necesidades concretas y específicas de quienes están en la sala.

Octavo. Nunca adelantarnos a los deseos de ellos. Hasta que no surge por parte de los participantes el interés o la expresión de algo no podemos inferirlo y traerlo como un dato cierto.

Noveno. Aprender a Legitimar/les/nos.

Décimo.  Finalmente y no por ello menos importante es la técnica de usar el rotafolio para que cumpla la función de facilitar la escucha entre los participantes, apartando la atención sobre la palabra de la persona mediadora  y  permitiendo el arropamiento de la crisis, la apropiación del conflicto y la legitimación.

Desde esta perspectiva la formación de la persona mediadora no se centra en técnicas ni habilidades, que son útiles,  sino  aptitudes que lleven a facilitar el cumplimiento de los objetivos descritos.

 

 

SENTENCIA PIONERA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL SOBRE EL INTERÉS DEL MENOR

foto emin

El Tribunal Constitucional ha emitido una sentencia pionera en nuestro Derecho, de fecha 2 de febrero de 2016, al declarar que el interés del menor es un bien superior a cualquier pugna por la custodia:

“Se trata de la primera vez que el Constitucional aborda esta cuestión, para la que no existe doctrina y que está regulada en el Convenio de la Haya sobre la restitución de menores. No entra en el fondo de esta cuestión, se limita a evaluar los argumentos de la Audiencia Provincial de Madrid para ordenar la devolución de la niña y concluye que las circunstancias de la menor no fueron tenidas en cuenta, informa Europa Press”

Os dejamos el enlace con la noticia completa, publicada en la web de Abogacía Española:

http://www.abogacia.es/2016/02/05/tc-sentencia-por-primera-vez-que-el-interes-del-menor-esta-por-encima-de-la-pugna-por-la-custodia/

 

 

 

FOTOGRAFÍAS DE VII JORNADA EN PRO DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA

A continuación os dejamos algunas de las instantáneas que plasman las diferentes ponencias que se impartieron en las últimas Jornadas por la Infancia y la Adolescencia:

 

Equipo de EMIN en Caixa Forum Madrid